Salud mental: Se necesitan profesionales capacitados y creativos que cambien de paradigmas ante la enfermedad mental

En Chile se destina el 2,4% del gasto de salud para tratar los problemas mentales de la población, cuando lo ideal sería un 6%, de acuerdo a lo que plantean expertos en seminario realizado en la U. San Sebastián. Añaden que se necesita cambiar la manera de abordar el problema, que hasta el momento ha presentado mayores avances en la detección y tratamiento, dejando en un segundo plano la rehabilitación y reinserción psicosocial.

Jueves 7 de diciembre de 2017

Salud mental: Se necesitan profesionales capacitados y creativos que cambien de paradigmas ante la enfermedad mental
escrito por Álvaro Mociño

Son más de 350 mil las personas que tienen alguna enfermedad mental. En las mujeres, los trastornos depresivos y los cuadros ansiosos figuran entre las primeras cinco causas de años de vida perdidos por discapacidad o muerte. En el caso de los hombres, son los trastornos por consumo de alcohol, además de los accidentes y la violencia extrema.

La directora de la Carrera de Enfermería  de la U. San Sebastián, Soledad Camus aseguró que se ha avanzado en esta materia, si se mira lo que ocurría en Chile en la década de los 90, cuando “los servicios de salud mental y el presupuesto para el área estaban principalmente centrados en los 4 hospitales psiquiátricos existentes, teniendo su mayor porcentaje de ocupación en hospitalizaciones de larga estadía, con un promedio 20 años de permanencia”, indicó en el marco del Coloquio Intervención Integral en personas con discapacidad mental, patrocinado por la USS.

No obstante, la profesional agregó que persisten algunas deudas, dado que el país sólo “cuenta con cerca del 40% de los Centros de Salud Mental Comunitaria que requiere y éstos se encuentran sobre exigidos en las coberturas”.

Al respecto, Claudio Pulgar, trabajador social y académico de Enfermería de Salud Mental de la USS, dijo que “se necesita un 6% de gasto de salud en las enfermedades mentales y el país destina poco más de un 2%”.

Sin embargo, enfatizó que el desafío no está sólo en la atención, sino también en la tarea de prevención de las enfermedades mentales.

Estigma social

Irma Rojas, asesora del Departamento de Salud Mental y Psiquiatría del Ministerio de Salud precisó que aún “existe un estigma asociado a los enfermos mentales y que los hace ver como una persona violenta y peligrosa y eso se traspasa incluso a quienes trabajan en la salud, por lo que hacen falta más horas de formación y empatía con aquellas personas que padecen este tipo de enfermedades”.

La profesional recalcó que “esta discriminación traspasa todos los ámbitos, incluyo lo que está relacionado con la rehabilitación y reinserción social de una persona con una enfermedad mental”.

Actividades de Promoción  

Irma Rojas planteó que la salud mental tiene una connotación positiva y no la visión que la vincula a los pacientes psiquiátricos, porque se trata de “la capacidad de las personas de interactuar en forma positiva con nosotros mismos, el medio ambiente y el resto de la gente”.

Por eso, afirmó que se está trabajando en la promoción de la salud mental desde distintas dimensiones desde el programa Chile Crece Contigo y las condiciones donde los niños se educan; hasta el área laboral, donde se está trabajando en espacios protectores para evaluar el clima psico- social y prevenir los problemas mentales.

Capacitación a profesionales

Alexis Baros, enfermero y académico de la USS, en tanto, indicó que junto con la labor preventiva y de promoción, se requiere potenciar la formación en salud mental, porque estamos al debe en lo que se refiere a post grados y especialidades en esta materia.

Los profesionales tienen que estar capacitados para reconocer síntomas y las alteraciones que derivan en las enfermedades de salud mental. Además de poder visualizar al paciente pediátrico como sujeto de derecho, lo que implica hacerlo participe de su proceso de recuperación”, concluyó el docente de la U. San Sebastián.

 

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