Para oír de por vida, ¡escucha con cuidado!

La pérdida de la capacidad auditiva se conoce como hipoacusia y se refiere a cuando una persona no es capaz de oír dentro de los niveles de normalidad (igual o mejor a 20dB). Esta pérdida puede ser leve, moderada, severa o profunda, pudiendo afectar uno o ambos oídos.

Lunes 7 de marzo de 2022

Para oír de por vida, ¡escucha con cuidado!
Escrito por

Manuel Luna, director de Postgrado e Investigación Escuela de Fonoaudiología, Universidad San Sebastián.

Según el Informe mundial sobre la audición, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2021, cada vez son más las personas que padecen pérdida de audición o que corren el riesgo de padecerla. Dentro de los principales factores de riesgo se menciona el control de ruido y la exposición a ruidos fuertes.

Las consecuencias de la hipoacusia son variadas y significativas; dentro de ellas, la más relevante es la disminución o afectación de la capacidad de comunicarse de manera oral. Afecta el desarrollo del lenguaje, pero también puede influir en otras esferas de la vida, como aumentar la frustración, producir aislamiento social, acelerar el deterioro cognitivo y favorecer la depresión, sobre todo en personas mayores. Por otro lado, puede afectar el desempeño académico y la inserción laboral.

La misma OMS, que conmemora el 3 de marzo como el Día Mundial de la Audición, estima que más de mil millones de personas de entre los 12 y 35 años corren el riesgo de perder la audición debido a la exposición prolongada y excesiva a música fuerte y otros sonidos recreativos, lo que puede acarrear consecuencias devastadoras para su salud física y mental, educación y perspectivas de empleo.

Dado que el riesgo de presentar hipoacusia se ha acrecentado producto del uso de dispositivos de audio, asistencia a lugares y eventos de entretenimiento que no cuentan con sistemas seguros de audición, se han emitido nuevas recomendaciones para generar una escucha segura. Dentro de ellas se puede encontrar:

  • Un nivel sonoro medio máximo de 100 decibelios.
  • Optimización de la acústica y los sistemas de sonido de la sala, para garantizar una calidad de sonido agradable y una escucha segura.
  • Entrega al público de protección auditiva personal, junto con instrucciones de uso.
  • Acceso a zonas silenciosas para que los oídos descansen y disminuir el riesgo de daño auditivo.
  • Formación de los trabajadores y distribución de información entre ellos.

En cuanto a prácticas auditivas responsables y seguras se recomienda:

  • El ajuste del volumen del reproductor de música no supere el 60% del máximo.
  • Limitar el tiempo de uso de los reproductores de música a máximo 60 minutos continuos y realizar breves descansos auditivos.
  • No superar los 60dB de exposición al sonido del reproductor de música.

Todo esto busca generar conductas de audición responsable, pues si este sentido tan esencial para nuestro desarrollo se pierde, no se recuperará jamás.

 

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