Actividad física y deporte: escuchar nuestro cuerpo

Realizar ejercicio físico o deporte por sobre las capacidades actuales de rendimiento puede provocar lesiones por exceso. Así, son comunes las lesiones musculares y tendinosas, además la aparición de fatiga crónica, que es típica de cualquier proceso de sobreentrenamiento.

Miércoles 25 de julio de 2018

Actividad física y deporte: escuchar nuestro cuerpo
Escrito por

Pablo Luna, académico pedagogía en educación física, Universidad San Sebastián

La práctica de actividad física está adquiriendo una progresiva importancia en la sociedad. Es así que cada día más chilenos destinan parte de su tiempo libre para la práctica deportiva y física. Esta tendencia se debe, principalmente, al valor que tienen el deporte y el ejercicio como hábitos de vida saludable, además de los enormes beneficios que se le asocian a la salud y al desarrollo del ser humano.

En este sentido, existe la idea generalizada, incorrecta por lo demás, de que dichos efectos positivos se producen meramente por la acumulación de la práctica de actividad física, sin tener en cuenta con precisión, cuál debe ser el tipo de actividad, el volumen, la densidad e intensidad, que debe estar de acuerdo a las características y circunstancias de cada individuo y que asimismo la prescripción debe ser supervisada y evaluada por un especialista. Aquello porque la práctica física y deportiva también puede tener una serie de efectos negativos, sobre todo cuando es realizada de forma inadecuada.

Realizar ejercicio físico o deporte por sobre las capacidades actuales de rendimiento puede provocar lesiones por exceso, así son comunes las lesiones musculares y tendinosas, además la aparición de fatiga crónica, que es típica de cualquier proceso de sobreentrenamiento, en que la relación entrenamiento, competición y recuperación se va desequilibrando, lo que conlleva a una caída en el funcionamiento global, incluso, en el ámbito académico o laboral. Además, puede provocar alteraciones al funcionamiento del organismo en general, tales como trastorno del sueño, irritabilidad, ansiedad, cansancio excesivo, pérdida de peso, entre otros.

Los síntomas del sobreentrenamiento pueden variar de una persona a otra. Sin embargo, la fatiga es siempre observada en sujetos sobreentrenados. Una recuperación insuficiente no produce una completa restauración de la homeostasis o equilibrio celular, provocando fatiga prematura y disminución de la potencia máxima.

Subjetivamente, la persona se siente más “pesada” y el ejercicio es más estresante o agotador. Objetivamente, con una recuperación incompleta o un exceso de volumen o intensidad en la ejercitación, el rendimiento y la capacidad máxima disminuyen. Incluso la frecuencia cardíaca, ventilación pulmonar, consumo de oxígeno y ácido láctico aumentan en comparación a los estados habituales; lo que obviamente impide mejorar el rendimiento, exponiendo al deportista a una mayor probabilidad de lesiones.

Para quienes realizan ejercitaciones físicas se deben interpretar como factores de riesgo, una alteración en el estado físico y la dificultad en completar las ejercitaciones en días sucesivos, ya sea por dolor o fatiga excesiva post-ejercitaciones. Ante lo expuesto, primero se debe realizar un chequeo médico y luego una evaluación de la condición física a cargo de un profesional de la Educación Física, valorando la composición corporal, mediciones de fuerza, resistencia y flexibilidad, cualidades básicas de la condición física asociada a la salud.