Voluntarios, juventud y solidaridad

Según datos de la 8ª Encuesta de Juventud, un 28% declaran haber participado en alguna actividad como voluntarios.

Viernes 24 de agosto de 2018

Voluntarios, juventud y solidaridad
Escrito por

Mónica Jara, directora Escuela de Liderazgo, U. San Sebastián sede Valdivia

Para los chilenos, agosto ha sido instituido como el Mes de la Solidaridad en recuerdo de la muerte del Padre Alberto Hurtado, quien como último mensaje manifestó la necesidad de “ayudar a los pobres y sus dolores“. Pero también, es el mes en que celebramos el Día Internacional de la Juventud, por acuerdo de la Asamblea General de las Naciones Unidas que ha elegido el 12 de agosto como la ocasión para relevar el rol fundamental que les corresponde como actores de cambio social.

Esta coincidencia de celebraciones nos permite establecer una relación entre ambos conceptos, y reflexionar sobre el rol que los jóvenes ejercen a través de acciones que buscan mejorar las condiciones de vida de quienes se encuentran en situación de pobreza, principalmente, a través del voluntariado.

Según datos entregados por la 8ª Encuesta Nacional de Juventud, un 28% de los jóvenes declara haber participado en al menos una actividad de ayuda a la comunidad o voluntariado no remunerado durante los últimos 12 meses, siendo las campañas de recolección de dinero o especies la más realizada, con un 18, 5%.

Lamentablemente, la cifra disminuye significativamente cuando se consulta a los jóvenes sobre participación en alguna agrupación de voluntarios o ayuda a la comunidad, llegando sólo al 10% de la población joven, quienes mayoritariamente pertenecen a una agrupación dedicada a la organización de eventos deportivos, al cuidado de niños, y al auxilio en situaciones de emergencia.

El hecho que solo uno de cada 10 jóvenes de nuestro país participe en una organización de voluntariado o ayuda a la comunidad es sin duda preocupante, ya que la formalización y regularidad de la ayuda es esencial para establecer un apoyo permanente que contribuya a la tarea de superar la pobreza, la que si bien es innegable se ha reducido considerablemente en nuestro país, disminuyendo -según datos de la encuesta CASEN- de un 20,2% en 2000 a un 11,7% en 2015, encierra un fenómeno que no es posible solucionar de manera aislada y a corto plazo, transformando en esencial el aporte de voluntarios, trabajando en problemáticas asociadas como, rezago escolar, malnutrición, precariedad de vivienda, falta de acceso a atención de salud, entre otros.

No podemos olvidar que la frase del Padre Hurtado “dar hasta que duela” no es solo sobre bienes materiales, sino más bien un llamado a involucrarnos y dar de nosotros.