¿Somos gordos o flacos?: La percepción del peso de los chilenos

“Si no estás tan gordo”; “con una polera ancha paso piola”; “no estoy gordito, soy de huesos gruesos”, son algunas de las frases que decimos los chilenos para perdonar nuestro exceso de peso, intento por ocultar que sólo queda en el discurso, puesto que si analizamos los datos entregados por última Encuesta Nacional de Salud, realizada por el Ministerio de Salud en 2010, el 67% de los chilenos tiene exceso de peso, de los cuales un 27,4% son obesos. ¿El problema? Sólo 12,1% se autocalifica como tal.

¿Somos gordos o flacos?: La percepción del peso de los chilenos
Escrito por Bastián Garcés

En la película infantil "La Era del Hielo" (2002) había un mamut, Manny, que al momento de ser cuestionado por su peso decía lo siguiente: "no estoy gordo, tengo mucho pelo y por eso me veo pachoncito". Algo parecido le pasa al 12,1% de los chilenos que, según la última Encuesta Nacional de Salud realizada por el Ministerio de Salud (Minsal) en el 2010, si bien son obesos, no lo reconocen. 

El problema radica en que al no asumir su estado actual de exceso de peso, poder regularlo se convierte en una tarea titánica y el riesgo de contraer enfermedades crónicas no transmisibles aumenta considerablemente.

El mito del gordito sano

Antiguamente en nuestro país existió el problema de la desnutrición, por lo que se empezó a extender la creencia de que los niños gorditos eran más sanos. Mito que siguió en nuestra sociedad incluso después de que las políticas públicas revirtieran esta situación. Esto ha generado que en cierta medida nos perdonemos por tener un exceso de peso, explican los psicólogos y docentes de la Facultad de Psicología de la U. San Sebastián, Maite Lecumberri y Juan Pablo Correa.

"Hay gente que se percibe gordita u obesa pero el problema lo tiene en la dificultad de control de la comida, en ese sentido se disculpan al decir yo no me siento gordita o mi marido está igual de gordito y mi vecina está igual y yo estoy bien", comenta la psicóloga.

Por otra parte Juan Pablo explica que "si queremos vernos menos gordos de lo que estamos, lo vamos a hacer y ocultaremos un rollo. Efectivamente nos perdonamos, decimos ya si me pongo una polera más ancha no se nota, o compramos una talla más chica de la que nos corresponde". Formas en que los chilenos negocian consigo mismo para evitar asumir su exceso de peso.

El fenómeno que es más común de lo que se piensa, ya que según los Estudios de Prevención y Salud realizados por IPSUSS en octubre pasado en las regiones de Los Ríos y Los Lagos arrojaron que menos del 4% de las personas que viven en dichas regiones autoperciben que tienen obesidad.

El director de la Escuela de Nutrición y Dietética de la USS, Paulo Silva, no le sorprende ya que "la evidencia muestra que efectivamente, e inclusive en estudios multicéntricos, existe una distorsión o inconsistencia en la percepción del estado nutricional en 65% de hombres adultos y 32% de mujeres, reflejado en subestimación de su peso real".

Números rojos 
El problema de la obesidad no es solamente estético. También expone a las personas a desarrollar otros problemas de salud. La misma Encuesta Nacional de Salud 2010 arrojó que 26,9% de los chilenos sufría de hipertensión arterial, un 9,4% tenía diabetes, el 38,5% colesterol elevado y el 17,7% tenía un grave riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Cifras que para el nutricionista son la "primera forma que el paciente entienda y finalmente acepte que la obesidad y el sobrepeso son condiciones que aumentan el riesgo de padecer otras patologías". En esa línea el profesional indicó que es muy importante que la persona se controle y asuma un rol más activo en su cuidado. 

Para el director de la carrera de Nutrición, es importante revertir estas cifras y para ello es fundamental la educación. "Es una herramienta eficaz para mejorar la prevalencia de obesidad y sobrepeso, demostrado por un sinnúmero de investigaciones, pero sin duda debe ir acompañada por cambios en las políticas de salud, cambios en la política agropecuaria que involucre impuestos diferenciados según la calidad nutricional de lo que se expende. Mejor elaboración de etiquetados de alimentos. Presencia de nutricionistas en instancias claves de prevención, cómo colegios o lugares de trabajo". Todos estos elementos para evitar que miles de chilenos sigan usando las mismas frases que usó Manny, el mamut, para hacer reír a millones de niños y a adultos alrededor del mundo, pero que en la vida real no es ninguna broma.

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