Historiador USS obtuvo reconocimiento por Mejor Libro de Historia del año 2019

Pensar la revolución. Historia intelectual de la Independencia chilena de Gabriel Cid, investigador y académico de la U. San Sebastián, obtuvo premio otorgado por el Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Martes 24 de noviembre de 2020

Historiador USS obtuvo reconocimiento por Mejor Libro de Historia del año 2019
Escrito por Ana Maria Morales

En 436 páginas, el historiador analizó el proceso de la Independencia de Chile, principalmente la dimensión ideológica del periodo. Conceptos como pueblo, democracia, libertad, soberanía, ciudadanía, representación, constitución e igualdad -que hoy nos son tan familiares-, marcaron el ideario de nuestra primera revolución y camino hacia la República.

“Las revoluciones son, además de profundas transformaciones políticas y sociales, laboratorios formidables de transformación intelectual. El rol de los intelectuales intentando explicar cambios abruptos e inesperados, instalando un nuevo marco conceptual para hacer inteligible esa transición —de colonia a república— me parecía un problema histórico fascinante y poco explorado. Mi libro fue un intento de comprender cómo la independencia chilena fue una ruptura con una forma de entender el poder y el despliegue polémico de una nueva legitimidad sintetizada por un nuevo vocabulario político del cual, hasta el día de hoy, somos herederos”, explicó Gabriel Cid, investigador del Instituto de Historia de la Universidad San Sebastián.

El libro se divide en tres partes que describen tres momentos de la revolución de la independencia chilena: la primera, “Hacer la revolución” (periodo que abarca desde 1808 a 1817); la segunda, “Implementar la revolución” (1818 a 1828) y la tercera, “Finalizar la revolución”, (1829 a 1833).

Respecto a las conclusiones del libro el académico destacó dos aspectos. “La primera de ellas es que los vocabularios políticos siempre son más heterogéneos y diversos de lo que podemos sospechar. Hay diversas tradiciones intelectuales que confluyen en la época, y que proporcionan argumentos para explicar la revolución. Pero no hay un monopolio ideológico en la época, ni un guión intelectual prefijado de antemano”.

Sobre este punto, agregó que, en tiempos de independencia, “se entró a una revolución de súbito, sin la pretensión de hacerla ni entender a cabalidad todas sus implicancias. Se entra de improviso en el nuevo reino de la política, un dominio en el que habitamos hasta el día de hoy. Tales fueron las proyecciones y el impacto de esos debates fundacionales”.

La segunda conclusión del libro es que los conceptos políticos son esencialmente controversialesen sus usos y en sus aplicaciones. “Una cosa es hablar de democracia, libertad, igualdad, constitución, ciudadanía, y otra cosa muy distinta es ponerse de acuerdo en sus sentidos y en su implementación política. Las ideas son por naturaleza polémicas y el esfuerzo del libro fue reconstituir ese mundo de los intensos debates de una época fundacional. Polémicas que, consideradas desde hoy, entrañan una fascinante contemporaneidad”, puntualizó el académico.

Sobre el premio

“De este reconocimiento destaco tres dimensiones: la primera, la seriedad e imparcialidad del proceso. Nosotros no postulamos el libro, fue una comisión del Instituto de Historia de la PUCV la que realizó la selección de los libros que fueron enviados a un jurado externo para su veredicto. Segundo, el reconocimiento de otros historiadores al trabajo que estamos realizando, y tercero, la reivindicación de la comunicación a través del libro”, afirmó el historiador del Instituto de Historia de la USS.

Sobre este último punto, Cid indicó que “un libro es un ejercicio intelectual mayor y me atrevería a decir que los historiadores somos en buena medida los libros que escribimos. En tiempos donde la tiranía del paper —por usar el título del ensayo de José Santos Herceg— está instalada como la normalidad de los académicos, y que contribuyen a alejar nuestra producción de los públicos más amplios, reivindicar el libro como soporte de ideas me parece un acto tremendamente valioso y una potente señal al medio universitario”.