El Peronismo: El desastre de la Argentina

Desde la década de los '40, en Argentina sólo dos actores han gobernado casi continuamente: Los militares y el peronismo. Estos últimos han surgido en diversas formas y colores, siendo el kirchnerismo la última y más vulgar de sus versiones.

Miércoles 12 de septiembre de 2018

El Peronismo: El desastre de la Argentina
Escrito por

Yamil Musa, director Escuela de Gobierno, Facultad de Derecho y Gobierno, U. San Sebastián

Hasta los años 30 la Argentina era una potencia mundial, con un sistema educativo admirable: fue uno de los primeros países en el mundo de acabar con el analfabetismo, también era considerado el “granero del mundo” y estaba entre los 10 países más ricos, con una calidad de vida muy superior a la europea. Era tal el esplendor de la Argentina que llegó a ser un acreedor internacional (le prestaba plata al mundo). Todo esto cambia el 42 tras la asunción al poder del Presidente Castillo, delfín de Ortíz, acusado de participar en un fraude electoral.

En este convulsionado escenario, irrumpen los militares en el poder por medio de un golpe de Estado, y con ellos la figura del militar argentino Juan Domingo Perón, quien había sido destinado como agregado militar en Italia, conociendo allí el fascismo y las estrategias políticas de Mussolini, que abiertamente admiraba.Esto sería clave en el ascenso de Perón, especialmente cuando en 1945 la cúpula militar que gobernaba la Argentina le pide dejar el Gobierno, entre otros, debido al ruido que generan sus amplios lazos con los sindicatos.

Tras quitar a Perón sus cargos, él logra despedirse del pueblo en una cadena radial donde señala su duda sobre la mantención de los los beneficios sociales existentes, maniobra que hasta el día de hoy da jugosos frutos al peronismo. Con esta jugada, Perón logró el apoyo de los sindicatos quienes, tras su detención, se movilizaron en gran número para pedir su libertad y su participación en las elecciones presidenciales del año siguiente. Las masas entran en a la política argentina, empujadas por el miedo a perder sus recién adquiridos derechos.

El caudillo ganó las elecciones y, una vez en el Gobierno, para cuidar el apoyo de los sindicatos mantuvo diversos servicios bajo su costo real, además, contrató mucha gente en el Estado. ¿Cómo financió este tremendo gasto público? Emitió divisa, cuestión que desde aquí veremos muchas veces en la historia moderna de Argentina, lo que dispara la inflación. ¿A quien culpó Perón? A los especuladores, cuestión que desde aquí también veremos muchas veces en la historia moderna de Argentina, y para “solucionarlo” reguló todos los precios, cuestión generó aún menos competencia y acceso a los bienes.

El ABC de los gobiernos populistas siempre incluirá una reforma constitucional, en la de Perón destacan dos cuestiones: La posibilidad de reelegirse como presidente, y que el Estado debe ser el pilar de la sociedad, por tanto, ya no es el Estado el que está al servicio del hombre, sino que el hombre es quien está al servicio del Estado.

Así, el peronismo se transformó en una pseudo religión, como un equipo de fútbol con barra brava incluida, que acepta la corrupción, la violencia y el chantaje como medios legítimos para acceder al poder, gobernar y desestabilizar gobiernos de la oposición. Este movimiento político se sustenta en dos premisas: El Estado debe ser intervencionista, y el gasto público debe ser gigante. Los eslóganes que utiliza son: la soberanía política, la independencia económica, y la justicia social. Podríamos resumir diciendo que usan las emociones de muchos para mantener los intereses de pocos.

Desde la década de los 40, en Argentina sólo dos actores han gobernado casi continuamente: Los militares y el peronismo. Estos últimos han surgido en diversas formas y colores, siendo el kirchnerismo la última y más vulgar de sus versiones.

El 2015, Cristina Fernández concluyó un ciclo de 12 años del llamado kirchnerismo al mando del ejecutivo. La expresidenta tiene varios logros a su cuenta: Declararse autócrata, pero sólo tras pedir y recibir inversión extranjera; emitir divisas indiscriminadamente para hacer frente a su programa de Gobierno que expandía otra vez el gasto público, generando inflación vertiginosa; aumentar los impuestos a la industria agrícola, estancándola; fijar el cambio unilateralmente a través de continuos Decretos de Necesidad y Urgencia, generando un cambio informal que a su vez potenciaron aún más la inflación.

Aún con todas las dudas que está generando el gobierno de Mauricio Macri, no podemos hacer vista gorda al país que recibió del peronismo. Un Estado destruido socialmente y con una imagen país por el suelo. Todo esto nos grafica la tragedia que el peronismo ha resultado para la Argentina, y aún no hablamos de La Cámpora, de los piqueteros, del caso Nisman, y por su puesto de la SUPER corrupción de sus gestiones y gestores.

La desgracia Argentina tuvo, tiene y tendrá nombre y apellido.