Abordemos la obesidad con visión interdisciplinaria

La evidencia científica indica que el ejercicio ayuda a regular el peso de las personas, pero no solo eso, sino que además aporta a disminuir la probabilidad de aparición temprana de enfermedades asociadas a la obesidad y el sedentarismo.

Abordemos la obesidad con visión interdisciplinaria
Escrito por

Patricio Arroyo, docente U. San Sebastián

El informe entregado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), denominado Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina 2016, posiciona a Chile en el primer lugar de Sudamérica con la mayor prevalencia de sobrepeso en la población adulta (63%), seguido de Venezuela con un 62,3% y Uruguay con un 61,7%; y en el segundo de Latinoamérica, solo antecedido por México (64%): ¿Qué estamos haciendo mal?

Si bien la Ley de Etiquetados y promover una alimentación saludable en la población es muy importante, queda de lado una arista relevante en la disminución de estos índices: La actividad física. La evidencia científica indica que el ejercicio ayuda a regular el peso de las personas, pero no solo eso, sino que además aporta a disminuir la probabilidad de aparición temprana de enfermedades asociadas a la obesidad y el sedentarismo.

Debemos mirar este problema desde una visión interdisciplinaria, donde la educación física puede ser un aporte importante en la creación de hábitos saludables en nuestra población. Aún estamos en pañales si consideramos que las clases de educación física procuran que las personas se muevan y promuevan los deportes. Sí, es importante conocer y vivenciar los valores que entrega practicar un deporte, pero con esto dejamos de lado el verdadero fin que tiene esta asignatura: educar a la población para que sepa qué hacer con su cuerpo al momento de realizar ejercicio con una finalidad saludable.

Si enseñamos a nuestros niños el valor y la importancia que tiene la práctica regular de la actividad física como un factor protector a la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, ayudará de sobremanera a que estos índices disminuyan considerablemente. La tarea es larga y los cambios deben estar asociados a la generación de nuevas políticas públicas que aumenten la cobertura para que las personas tengan mejor acceso a la práctica de actividad física; y se involucre no solo al sector público, sino al privado en la búsqueda de este objetivo.

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