Revisar el uso del Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina

Es el Ministerio de Salud el que debería establecer los estándares aceptables para habilitar el ejercicio de la Medicina en sus diversos ámbitos, incorporando un requisito de reacreditación para asegurar la continuidad de las competencias.

Miércoles 18 de julio de 2018

Revisar el uso del Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina
Escrito por

Manuel José Irarrázaval, director IPSUSS U. San Sebastián

El Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom) fue diseñado hace 20 años por las Facultades de Medicina chilenas, como un instrumento voluntario, con el propósito de disponer de una herramienta para evaluar la calidad de la enseñanza que impartían.  

Ese propósito lo cumple satisfactoriamente, porque más del 95% de sus alumnos lo aprueban, y se ha constituido en un valioso indicador del desempeño institucional, y motivador de reformas curriculares adoptadas por algunas facultades, para mejorar su desempeño. El problema actual surge cuando la Cámara de Diputados lo establece, hace 10 años, como un requisito obligatorio para quienes aspiren a desempeñarse como médicos en el sector público. De este modo, le asigna una función acreditadora de competencias profesionales a un instrumento diseñado para evaluar enseñanza de Medicina en Chile.

En esas condiciones es fácil entender que quienes no han sido formados en Chile, están en una enorme desventaja. Los requisitos de competencias profesionales para desempeñarse satisfactoriamente en ámbitos del ejercicio de la Medicina son muy diferentes si se trata de un anestesista, obstetra, radiólogo, oncólogo, cirujano, médico de familia o psiquiatra.

Lo que el sistema de salud, ya sea público o privado, y los pacientes requieren, es garantía de atención por profesionales competentes. Esta debe ser evaluada por un organismo independiente, y dicha acreditación de competencia debería ser reevaluada con cierta periodicidad, dado el constante cambio en la Medicina y la accesibilidad a nuevas tecnologías.

Esta metodología, permitiría entre otras ventajas, establecer acreditación de competencia y por lo tanto, habilitación para ejercerla, en ámbitos circunscritos. No es razonable exigir que médicos dedicados a la atención primaria sean expertos en interpretación de imágenes ecográficas, ni en terapéutica oncológica, tampoco que los radiólogos sean expertos en farmacología.

Es el Ministerio de Salud el que debería establecer los estándares aceptables para habilitar el ejercicio de la Medicina en sus diversos ámbitos, incorporando un requisito de reacreditación para asegurar la continuidad de las competencias.

Persistir en “acomodar” el Eunacom a las necesidades de acreditación y habilitación, va a llevar a destruir un instrumento buscado originalmente por las Facultades de Medicina y además, va ser imposible diseñar un examen de acreditación de competencias, tan amplio como para que lo aprueben casi todos.