La importancia de la hidratación en el adulto mayor

El consumo del agua no solo debe ser importante en las épocas estivales, sino debe alcanzar el mismo protagonismo durante todas las épocas de año.

Viernes 28 de diciembre de 2018

La importancia de la hidratación en el adulto mayor
Escrito por

Gabriela Navarro, académica Nutrición y Dietética, U. San Sebastián, sede Valdivia

Con los años disminuye el porcentaje de masa muscular y aumenta la masa grasa en nuestro cuerpo y, por lo tanto, disminuye la proporción de agua del organismo, representando tan sólo el 60% en hombres y el 50% en mujeres.

Todo esto hace que la población adulta mayor sea más susceptibles y vulnerables frente a la deshidratación y la podemos distinguir evaluando distintos signos y síntomas como: pérdida de apetito; sensación de sed; intolerancia al calor; cansancio; insomnio; irritabilidad; taquicardia; estreñimiento; vértigo, mareos, hipotensión arterial; boca pegajosa o reseca; orina escasa, concentrada y de olor fuerte; ojos hundidos y visión débil; ausencia de lágrimas; y piel arrugada y entumecida.

El consumo del agua no solo debe ser importante en las épocas estivales, sino debe alcanzar el mismo protagonismo durante todas las épocas de año y ser ingerido como cualquier otro nutriente.

Las necesidades de líquidos son variables para cada persona y están determinadas en función de la edad, actividad física, de las condiciones ambientales, metabolismo, vestimenta, consumo de fármacos y hábitos alimenticios, pero se recomienda que la ingesta de líquidos por parte de la persona mayor se realice gradualmente a lo largo de todo el día, como mínimo 6 a 8 vasos diarios de agua libre, siendo aumentado en la mañana y media tarde, para evitar los despertares y micciones nocturnas. Además, se debe beber líquidos sin esperar a tener sed, ya que ésta aparece cuando existe un cierto grado de deshidratación.

Se debe aumentar el consumo de alimentos con mayor contenido de líquidos, como frutas y verduras, leche, caldos o sopas. Hay que tener especial cuidado con el consumo de té y café, ya que altera el sueño y al tratarse de líquidos diuréticos, contribuyen a la deshidratación, en especial cuando se bebe poco líquido.

Hay circunstancias que incrementan las necesidades de líquidos del organismo, en el caso del aumento de la temperatura ambiental, se debe agregar 300 ml. de líquido por cada grado de temperatura por encima de los 37ºC y en problemas digestivos (vómitos o diarreas) se debe asegurar que se cumpla la ingesta mínima recomendada e incrementar la ingesta líquida diaria en 600 ml.