Automedicación en pandemia: los riesgos de consumir tranquilizantes

Efectos como intoxicaciones pueden darse con un uso descontrolado de medicamentos. Además, aumenta la dependencia y efectos a largo plazo, dicen expertos.

Martes 28 de julio de 2020

Automedicación en pandemia: los riesgos de consumir tranquilizantes
Escrito por Oscar Galaz

Según la última encuesta online del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, Senda, “Efectos del Covid-19 en el uso de alcohol y otras drogas en Chile”, el 45% de los entrevistados dice haber consumido –sin receta– más medicamentos tranquilizantes en comparación al período anterior a la aparición del Covid-19. 

El tema medicamentos y su ingesta es ampliamente debatido y tiene más de una explicación. Sin embargo, detrás de cualquier consumo de fármacos sin una precepción médica, hay muchas consecuencias a considerar. 

Ejemplo de ellos es que la pandemia que afecta al mundo y la cuarentena que vive nuestro país, ha llevado a un aumento en el consumo de ciertos medicamentos, la mayoría relacionado a tranquilizantes, es decir, las benzodiacepinas, “grupo de fármacos que se caracteriza por un efecto rápido y potente. Dentro de los pacientes a quiénes se les prescribe, encontramos principalmente pacientes con ansiedad e insomnio”, precisa el químico farmacéutico y doctor en farmacología de la U. San Sebastián, Daniel Rojas. 

Según el profesional, el uso excesivo y prolongado de estos medicamentos se asocia a dependencia, es decir, “una necesidad física y psicológica por utilizar el fármaco hasta el punto de no poder dormir a menos que se utilice el medicamento. Paralelamente existe el riesgo de tolerancia, es decir, tener que ir aumentando la dosis para mantener el efecto. Finalmente, presentan diversas interacciones con un sinnúmero de otros medicamentos, potenciando su acción o efectos adversos, al utilizarse al mismo tiempo, como antihipertensivos, antidepresivos, anticonvulsivantes u otros hipnóticos, razón por la cual su prescripción y despacho es mediante receta médica retenida”. 

Rojas también precisa los riesgos asociados a un consumo sin control médico: “el principal riesgo es aumentar la toxicidad de otros tratamientos prescritos, como tratamientos para la diabetes, hipertensión u otras patologías frecuentes en Chile. La incorporación de otros medicamentos, sin monitorización o enseñanza respecto a su uso, aumenta la posibilidad de aparición de reacciones adversas. En este caso, los pacientes, producto de la automedicación, podrían presentar somnolencia excesiva, hipotensión o diversos otros problemas relacionados a la interacción farmacológica”, puntualiza. 

Además de los tranquilizantes, dice que “hay recientes reportes de aumento de insomnio en los pacientes donde también es habitual encontrar automedicación. A su vez, antiinflamatorios y analgésicos, junto con antibióticos, corresponden a medicamentos que habitualmente se encuentran en ferias libres, sitio que lamentablemente contribuye a la automedicación y problema sanitario”. 

Factor psicológico

Pero, ¿qué lleva a que las personas consuman más o menos tranquilizantes en cuarentena? Según el psicólogo del Centro de Estudios y Atención Psicológica (CEAPSI) de la U. San Sebastián, Alejandro Góngora, con el ritmo de vida que llevamos, sumado a la pandemia, nos hace “estar expuestos a muchas situaciones de estrés y ansiedad, lo que ligado con la historia de vida de cada persona y el tiempo para solucionar esto, la medicación es la respuesta rápida a estos tiempos. Es una respuesta bastante a la mano”. 

Precisa también que “muchos de los tranquilizantes generan algún tipo de dependencia y se acostumbran a ese uso. Además, hay un estímulo a nivel social; sabemos que Chile es un país con muchas farmacias y hay una cultura del medicamento muy instalada, en donde todo se soluciona a través del medicamento, algo que genera un problema a futuro”. 

Respecto a cómo la psicología puede ayudar a cuadros de ansiedad y tranquilizar a la población, Góngora dice que cuando hay dependencia, un tratamiento psicológico puede ayudar. “Cuando se relaciona con temas más personales, donde la persona no quiere enfrentar a ello, pero es acompañado por un psicólogo, es llevadero. Cuando la persona conoce más de sí misma, puede tomar mejores decisiones. Se siente más empoderada, dueña de lo que le está pasando y se da cuenta de que puede hacer cosas para modificar cientos aspectos la vida”.