Vacaciones en familia y sus efectos en los niños

Salidas de vacaciones en familia fomentan la curiosidad, el deseo de explorar y descubrir, asociados a habilidades sociales y creatividad.

Viernes 1 de febrero de 2019

Vacaciones en familia y sus efectos en los niños
Escrito por

Margarita Sandoval, académica Facultad de Psicología, Universidad San Sebastián

Las vacaciones en familia para niños y padres están asociadas al ocio, diversión y descanso. El cambio de rutina puede ser muy positivo para adultos y niños, permitiendo el desarrollo neuropsicológico, siempre y cuando se dé en un entorno estimulante, protegido y afectivo.

Las vacaciones influyen positivamente en el desarrollo de los sistemas cerebrales cuando los niños conocen nuevos entornos y se les estimula a explotarlos. Frente a la novedad, en entornos protegidos y afectivos, se secretan neurotransmisores fundamentales en el desarrollo del carácter y relaciones sociales, ya que reducen el estrés, activan los sentimientos de cercanía y generosidad y contribuyen a mejorar el bienestar.

Así, salidas de vacaciones en familia fomentan la curiosidad, el deseo de explorar y descubrir, asociados a habilidades sociales y creatividad. Esto, en la adultez, se traduce en mejoras de capacidades como proactividad, resolución de problemas y buscar alternativas para afrontar adecuadamente situaciones desesperadas.

Las vacaciones implican cambios en las rutinas de toda la familia, lo que estimula el lóbulo frontal, aumentando funciones ejecutivas como regulación de la tensión, atención y concentración, organización y planificación; todas estas fundamentales en el desarrollo de la inteligencia y salud mental.

Los estados emocionales de los adultos influyen en el bienestar o malestar de los niños, por lo que es importante que sean capaces de responder frente a las necesidades socioemocionales y físicas de sus hijos.

Cuando los adultos están tranquilos, sus hijos también lo estarán, pero las vacaciones a veces son fuente de tensión, en especial en parejas que han arrastrado conflictos no resueltos durante el año, que al aumentar el tiempo compartido pueden verse intensificados y provocar malestar emocional.

Entre las ideas para poner en práctica en vacaciones está desarrollar rutinas flexibles en las que no se pierdan reglas básicas como horas de comida y se mantengan las horas de sueño en los niños, reducir el tiempo de “pantalla” al mínimo e intercalar actividades de juego individual con exploración del entorno y juego familiar. No es necesario “armarles todos los panoramas” a los niños; ellos también pueden proponer ideas apropiadas a su edad y dentro de márgenes que establecen los adultos. El ocio da espacio a la creatividad y si los padres toman todo el control de los espacios de juego terminan muy agotados y estresados, y los niños no desarrollan la autonomía ni la creatividad.

En síntesis, para que las vacaciones sean estimulantes para los niños, padres y madres deben estar tranquilos y liberarse de sus propios estresores, para dar espacio a la creatividad y afectividad hacia los hijos en entornos con límites y reglas flexibles.