Cómo afrontar la recuperación de lesiones deportivas y evitar hacerlas crónicas

Es importante saber que las lesiones son inherentes al deporte, que se asocian a dolor y disminución o detención de la práctica, tener en cuenta que la angustia y la desesperación pueden no ser buenas compañeras y finalmente no anticipar el término de la rehabilitación, ya que el resultado final puede ser una lesión crónica.

Jueves 12 de octubre de 2017

Cómo afrontar la recuperación de lesiones deportivas y evitar hacerlas crónicas
Escrito por

Claudio Carvajal, académico de kinesiología, Universidad San Sebastián

No existe acuerdo entre los especialistas para definir qué es una lesión deportiva. Sin embargo, la mayoría de las publicaciones científicas coinciden en que con ellas habrá daño del tejido, dolor, disminución del rendimiento y necesidad de consultar con un especialista. De esta manera, el deportista lesionado presentará un problema multidimensional: físico (tejido dañado, dolor), funcional (rendimiento) y psicoemocional (angustia, estrés y preocupación que lo motivan a consultar).

Durante la recuperación, todas las áreas involucradas serán relevantes, en mayor o menor medida, para lograr el retorno a la competición. En esa línea, muchas veces la dimensión psicoemocional puede ser determinante: el deportista lesionado, angustiado por el dolor, la limitación en la práctica y el desconocimiento, se motiva en consultar para conocer su diagnóstico e iniciar su recuperación.

Pero, considerando que los plazos de ésta varían de un individuo a otro, incluso entre quienes tienen la misma lesión, no todos los deportistas la enfrentarán con la misma actitud. Por ejemplo, algunos atletas esperan una rehabilitación que dé resultados rápidos y en su desesperación toman decisiones que dificultan el proceso: unos consultan simultáneamente a varios profesionales superponiendo múltiples tratamientos, otros recurren a terapias alternativas sin sustento científico y no pocos presionan por procedimientos invasivos o quirúrgicos que normalmente se postergarían. En otras oportunidades, cuando la ansiedad por volver a la práctica se anticipa a los plazos de recuperación, algunos atletas aún sintomáticos simplemente adelantan su retorno al deporte.

En este escenario sería bueno tener algunas consideraciones: en primer lugar, las lesiones agudas suelen cursar con inflamación y requerirán de la disminución o de la detención de la práctica deportiva para su reparación. En lesiones como las tendinopatías, se recomienda mantener grados variables de actividad supervisada (desde caminar hasta mantener actividades de intensidad baja), puesto que estos tejidos se benefician con el movimiento.

Segundo, existe un debate en la comunidad científica respecto del uso de antinflamatorios (AINES), ya que la inflamación es un proceso fisiológico que da inicio a la reparación y algunos estudios han demostrado que el uso de AINES desde un principio puede retrasar la cicatrización del tejido y, en otros casos (tendinopatías) no siempre la lesión se asocia a inflamación, por lo que su uso no se justificaría. Por lo mismo, automedicarse puede no ser una buena decisión.

En tercer término, es necesario recalcar la importancia de terminar el proceso de rehabilitación. Las lesiones que no concluyen su recuperación pueden volverse crónicas, ya que el retorno anticipado a la práctica deportiva altera el proceso reparativo del tejido. Si la frecuencia o carga de la actividad sobrepasa la capacidad de cicatrización, puede gatillarse un nuevo daño tisular proinflamatorio que impedirá cerrar el ciclo reparativo.

Adicionalmente, se sabe que los estímulos dolorosos repetitivos, por menores que sean, pueden inducir una adaptación del sistema nervioso central, influyendo en los mecanismos que generan la sensación de dolor. Esto podría hacer que el cuadro doloroso persista en el tiempo a pesar de que el tejido se haya reparado oportunamente.

En conclusión, es importante saber que las lesiones son inherentes al deporte, entender que ellas se asocian a dolor y disminución o detención de la práctica, tener en cuenta que la angustia y la desesperación pueden no ser buenas compañeras y finalmente no anticipar el término de la rehabilitación, ya que el resultado final puede ser una lesión crónica.