Tratamiento obesidad: ¿cirugía bariátrica o buena alimentación?

Mientras algunos expertos apuestan por la intervención quirúrgica como solución para combatir el exceso de peso, otros aseguran que eso no es garantía de una mejora, y recomiendan hacer ejercicio y optar por hábitos de vida más saludables.

Viernes 3 de agosto de 2018

Tratamiento obesidad: ¿cirugía bariátrica o buena alimentación?
Escrito por Oscar Galaz

La última Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2017 entregada por el Ministerio de Salud, señala que un 74% de la población tiene exceso de peso, mientras que en el 2010, la cifra alcanzaba a 65%, es decir, aumentó nueve puntos porcentuales. 

Al desglosar la cifra según la situación nutricional, un 31,2% de los chilenos tiene obesidad, 39,8% presenta sobrepeso y un 3,3% es obeso mórbido. Todo ello llevaría a que el 25,5% estaría en la categoría de riesgo cardiovascular alto. A lo anterior se suma que para el 2025 se estima que las personas que estarán afectadas por Diabetes Mellitus tipo 2 llegarían a 300 millones en el mundo. En Chile, la prevalencia actualmente alcanza a un 12% de la población adulta, una de las más altas de Latinoamérica. 

Frente a esta realidad, la cirugía bariátrica es, para muchos, una de las soluciones para enfrentar el tema, sobretodo en obesidad mórbida y en pacientes con efectos secundarios debido al sobrepeso que tienen. A esto se suma el efecto económico que implica una intervención y el costo que genera para el Estado tratar la enfermedad. 

Según el estudio “Análisis Costo-Beneficio de la Cirugía Bariátrica en Chile” realizado por Bitrán & Asociados y presentado la semana pasada el V Simposio Latinoamericano Endosur 2018, las isapres y Fonasa podrían recuperar el 30% y 23%, respectivamente, en el costo de una cirugía bariátrica por paciente, al evitar complicaciones futuras de la obesidad como diabetes, hipertensión y cáncer. 

La investigación puntualiza, además, que por cada paciente obeso mórbido sometido a una cirugía bariátrica en Isapre se logra un ahorro derivado de complicaciones de la enfermedad que llega a $ 1.299.606, estimado a 10 años. En el caso de un paciente Fonasa, este monto alcanza los $ 938.372. 

Para Ricardo Funke, presidente de la Sociedad Chilena de Cirugía Bariátrica y Metabólica, este estudio “reafirma desde el punto de vista económico, los beneficios de la cirugía bariátrica a la población desde el punto de vista de calidad de vida y de mejorías de enfermedades, pero también desde el punto de vista  de ahorro. Es un ahorro inmenso para el país y nos da las herramientas para sentarnos con la gente que toma las decisiones sobre todo en el Ministerio de Hacienda y poder discutirlo”.  

Añade que este es un estudio “que muestra qué pasa en un paciente obeso o diabético en su costo proyectado a años adelante y ahí se ve claramente cómo el país se puede ahorrar, desde el punto de vista económico, operando a estos pacientes”. 

Los detractores 

Una mirada distinta de cómo enfrentar el tema de la obesidad tiene la académica de nutrición y dietética de la U. San Sebastián, Jessica Moya, quien puntualiza que visto el tema de la manera antes expuesta “efectivamente, el costo de una cirugía puede ser menor a todos los costos que podría sufrir una persona obesa en el futuro de no tratarse, con las conocidas consecuencias que pueden conducir al desarrollo de distintas enfermedades y complicaciones”. 

Sin embargo, la especialista aclara que “muchas veces pasa que los pacientes no consideran que es muy probable que vuelvan a subir de peso si su conducta anterior se mantiene. Las cirugías bariátricas no son garantía de mantener el peso disminuido en el tiempo”. 

La nutricionista añade que para las personas que pueden acceder a estas intervenciones, “es mucho más fácil y rápido someterse a una operación (de gran impacto en el organismo), con la cuál bajarán rápidamente de peso, que pasar meses realizando esfuerzos para cambiar su calidad de vida. Me parece que este tipo de cirugías pueden funcionar en algunos pacientes de largo tiempo de obesidad, en el cuál se ha probado distintas alternativas para bajar de peso (considerando alimentación y ejercicio), sin resultados, pero que luego de la intervención sean capaces de cambiar su conducta para mantener la baja de peso”.

A juicio de Moya, para que un paciente llegue a las instancias de una cirugía de esta envergadura para corregir su obesidad, “quiere decir que ha sufrido por años un descuido en una serie de medidas de autocuidado que podrían ser muchísimo más económicas. Esto es, el ejercicio frecuente, una alimentación saludable, el descanso diario, compartir más tiempo en familia, entre otras. Todas ellas previenen el desarrollo de sobrepeso y obesidad e incluso en grados de obesidad menores, pueden corregirla sin la necesidad de llegar a la cirugía”. 

Consultado sobre por qué no apuntar a la actividad física, el deporte, cambios alimenticios o educación en torno a la alimentación, Ricardo Funke asegura que “obviamente es importante cambiar el estilo de vida, sobre todo en los niños luego de la Ley de Etiquetado, pero para pacientes enfermos los tratamientos médicos no funcionan”. 

Asegura que “ya llevamos varios gobierno donde se han implementado estilos de vida sano, sin embargo, ya es un momento de retrase -porque es un tema complejo- qué hacemos con los pacientes que están enfermos, considerando que en Chile hay alrededor de medio millón de personas obesas mórbidas, que no tienen ninguna opción de bajar de peso y se siguen enfermando, se siguen haciendo diabéticos y siguen teniendo infartos y mayores riesgo de cáncer, sabiendo que la mejor terapia para ese paciente es la cirugía”.