Farmacéuticos apuestan a que farmacias comunales creen un centro de distribución común para mejorar compras

A juicio del vicepresidente del Capítulo de Farmacias Populares del Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile, Jorge Maldonado, estas instituciones además deben pasar a una segunda fase donde se eduque a la población a través de talleres, visitas domiciliarias e incluso capacita para eliminar medicamentos obsoletos.

Viernes 6 de julio de 2018

Farmacéuticos apuestan a que farmacias comunales creen un centro de distribución común para mejorar compras
Escrito por Oscar Galaz

Una farmacia comunal que no sólo ofrezca medicamentos más baratos, sino que también una atención más integral a los vecinos es la apuesta que tiene el vicepresidente del Capítulo de Farmacias Populares del Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos, Jorge Maldonado.

Cree que los próximos desafíos pasan por “una gestión inteligente entre las mismas farmacias para actuar como red” y al mismo tiempo que “comiencen a abocar a los servicios farmacéuticos, que es la atención a pacientes, el seguimiento que se le puede dar en un box de atención, la eliminación de medicamentos vencidos, la farmacovigilancia, las charlas a la comunidad y las visitas domiciliarias”.

- ¿Tiene algún registro de cuántas farmacias comunales existen en el país y si algunas han cerrado?

- Tenemos la información de que hay alrededor de 150 farmacias operando y abiertas. El único caso de cierre es el de Cerero Navia, pero ellos jamás tuvieron una farmacia popular, sino un convenio con una farmacias independiente, pero que una vez que terminó el periodo alcaldicio anterior se terminó.

- Pero, ¿creen que se puedan cerrar algunas farmacias, ya que algunas están asociadas a temas políticos. Esto considerando que sólo en 2016 se abrieron 132 y en 2017 sólo siete?

- Creo que (la apertura) muchas veces se debe a temas administrativos más que ideología política. Las farmacias populares están en alcaldías de derecha e izquierda. Es bastante transversal. Lo que sí se ha dado mucho en algunos casos es que cuesta que te aprueben el presupuesto de la farmacia o cuesta la gestión de abastecimiento por deuda que podría estar presentes en algunos municipios. Tiene muchas veces más que ver con eso.

- A su juicio ¿cuáles han sido los mayores desafíos que han tenido que enfrentar estas farmacias: compra, abastecimiento, convenios u otros?

- El abastecerse ha sido uno de los principales desafíos de las farmacias porque la ley de compras públicas es bastante compleja para el funcionamiento de la farmacia. Nosotros en la mayoría de las situaciones debiésemos licitar todas las compras de medicamentos, pero los procesos de verificación son intensos y pueden ir de uno a seis meses.  

Cuando las farmacias recién se iniciaron era un poco difícil proyectar la demanda, entonces, muchos tuvieron que ir realizando licitaciones o compras por bajos montos a medida que se iba generando la demanda. Si me preguntas hoy día, están mucho mejor posicionadas en ese sentido ya que tienen un historial de consumo y al existir esto, pueden proyectar un poco mejor cuál va a ser la demanda y se puede anticipar. Entonces, el inicio fue complejo pero ahora ya se ha facilitado un poco más.

- Respecto al tipo de medicamentos que se están ofreciendo por estas instituciones ¿es amplio o acotado a enfermedades?

- Es bastante amplia la cobertura de medicamentos y enfermedades que se pueden satisfacer con las farmacias populares. La gran mayoría, eso sí, apunta a medicamentos que son de uso crónico, no tanto a los medicamentos que son de usos agudos por el mismo tema de la dificultad de anticiparse a la demanda. Cuando hay un paciente que consume todos los meses un mismo medicamento, es mucho más fácil proyectar esa gestión a hacerlo con otros medicamentos que son más estacionales como los antibióticos; ahí es difícil proyectar una demanda en los meses de invierno versus los meses de verano porque va variando, entonces esa cobertura es menor.

- Más allá de lo económico, ¿cuál es el aporte que estas farmacias populares han entregado a su comunidad?

- Han aportado desde el punto de vista de educación a los usuarios. Como la mayoría de las farmacias está subvencionada por el municipio en recurso humano e infraestructura, nosotros no necesitamos tener una rentabilidad. Estas farmacias no necesitan vender más para subsistir y eso te da una ventaja comparativa con otras farmacias desde el punto de vista que, si el paciente presenta una receta que está mal emitida o falta información o genera algún tipo de sospecha de mal uso de medicamentos, nosotros tenemos la libertad absoluta para educar al paciente, conversar con el médico o en algunos casos rechazar una receta, situación que es un poco más compleja de realizar en una farmacia que necesita rentabilidad, porque rachar una receta es dejar de vender y el negocio se puede estabilizar.

- ¿Y hay otros valor agregado?

- Un valor agregado que han entregado las farmacias es que efectivamente son centros de salud donde podemos educar a los pacientes respecto al uso racional de medicamentos. Buscamos no solamente que el paciente se lleve muchos medicamentos, sino que lo que buscamos principalmente que los que él se lleva sepa cómo utilizarlos. En mi caso, trabajo en la farmacia comunal de Huechuraba  donde tenemos talleres a la comunidad; hacemos talleres de grupos de 10 o 20 pacientes. Además desde ahora en julio estamos haciendo el seguimiento farmacoterapéutico. Atendemos a pacientes en un box y estamos iniciando la farmacovigilancia para notificar al ISP sobre algún efecto adverso de un medicamento que nos manifieste un paciente e incluso vamos a habilitar un espacio donde los pacientes puedan traer sus medicamentos vencidos y nosotros eliminarlos internamente. Hemos tratado de ir más allá de los precios baratos a uno que entregue servicios farmacéuticos.

- ¿Las farmacias comunales han tenido inconvenientes en contratar químicos farmacéuticos?

- En la mayoría de las farmacias no ha sido dificultad, pero en las farmacias de zonas más rurales eso ha sido un problema, sobre todo donde hay pocas farmacias o simplemente no las hay. Ahí es más complejo porque no hay oferta de químico farmacéutico en el mercado, entonces, ahí se las ha hecho más difícil. De hecho si la farmacia no tiene químico farmacéutico, no puede abrir.   

- ¿Cómo es el abastecimiento de las farmacias comunales?

- Aproximadamente un 70% de las farmacias que existen hoy día programan por Cenabast. El resto tiene otro tipo de convenio. Ahora, la mayoría de las farmacias compramos por distintas vía: por Cenabast, por droguerías- que funcionan como intermediarios entre el laboratorio y las farmacias- a veces también les compramos a los laboratorios. En promedio cada farmacia tiene de 30 a 40 proveedores, lo que hace súper compleja la gestión de compras, porque cada uno tiene sus exigencias, modalidades de facturación, sus mínimos de facturación y eso obviamente genera un desgaste en los químicos farmacéuticos, que implica que pase gran parte del tiempo haciendo gestión de compras más que atendiendo pacientes directamente.

- ¿La complejidad de compras a qué responde?

- La complejidad se da porque al buscar al proveedor más económico con un determinado medicamento, terminan comprándoles a muchos. Hay farmacias que han optado por la modalidad de favorecer el abastecimiento y descomplejizar un poco la compra sacrificando un poco el precio. Por ejemplo, la comuna Puente Alto tiene pocos convenios, pero sacrifica un poco más el precio. Eso es definición al final de cada municipio.

- ¿Es posible saber cuántos, más o menos, son los medicamos que ofrecen las farmacia comunales?

- En el ítem medicamentos la mayoría de las farmacias ofrecen entre los 500 y 900 medicamentos. Ahora, si lo vemos por principio activo es menor la cantidad. No existe una cobertura tan amplia como la que tiene las farmacias de cadena, donde ellos también abarcan a los pacientes agudos, pero el stock que nosotros manejamos es mucho más amplio, por ejemplo, que la atención primaria o incluso los hospitales. Tenemos medicamentos de última generación en algunos casos, pero ese es el rango: entre 500 y 900 tipos de medicamentos.   

- ¿Cuál cree que va ser el principal desafío de las farmacias comunales, más allá de ofrecer buenos precios?

- Nosotros como químicos farmacéuticos creemos que las farmacias son centros de salud. Así lo establece la ley. Y como centro de salud creemos que el enfoque principal debiese ser que el profesional químico farmacéutico y los técnicos de farmacia debiesen abocarse a una labor sanitaria, dejando un poco delegado la responsabilidad administrativa del manejo de las farmacias. En ese sentido, tenemos dos desafíos: uno, cómo hacemos más operativa nuestras farmacias, cómo logramos una gestión inteligente entre las mismas farmacias para actuar como red. De tener un centro de distribución común que nos pueda abastecer a todos y hacer un poco más operativo el trabajo.

Y como segundo desafío, es que teniendo lo anteriormente dicho cubierto, que las farmacias se comiencen a abocar a los servicios farmacéuticos, que es la atención a pacientes, el seguimiento que se le puede dar en un box de atención, la eliminación de medicamentos vencidos, la farmacovigilancia, las charlas a la comunidad y las visitas domiciliarias. Hay un montón de servicios farmacéuticos que hoy día deberíamos estar prestando, pero por labores administrativas muchas veces cuesta abocarse en eso: la educación de los pacientes.