Experta FAO señala que 95% de la población chilena no come según las guías alimentarias

Chile tiene una de las más altas prevalencias de obesidad y sedentarismo de la región. Esto no sólo está relacionado con la falta de actividad física, sino también por no alimentarnos adecuadamente: se come fuera de horarios y una dieta reducida y homogénea de productos.

Martes 10 de abril de 2018

Experta FAO señala que 95% de la población chilena no come según las guías alimentarias
Escrito por Álvaro Mociño

Si nos guiamos por los productos que las personas compran y consumen diariamente, “el 95% de la población chilena no come según las guías alimentarias nacionales”, indicó Eve Crowley, representante de la FAO en Chile y para América Latina y el Caribe, en el marco del Segundo Seminario Internacional del plan contra la obesidad estudiantil “Contrapeso”, de Junaeb, que se realizó en la Universidad San Sebastián.

De acuerdo con la experta internacional “en los últimos 50 años se ha producido una homogenización de la dieta de las personas y lo que se consume se ha reducido a una poca cantidad de alimentos que son muy similares”.

Crowley enfatizó que Chile está entre los países con los índices más altos de obesidad de América Latina y el Caribe, ya que 3 de cada 4 personas tiene sobrepeso, “principalmente porque ha crecido el consumo de proteínas animales y alimentos procesados, debido a que hay menos tiempo para preparar alimentos frescos”.

Agregó que otra de las razones para consumir menos frutas, verduras, pescados y legumbres ha sido el costo de la canasta saludable.

En ese sentido, la representante de la FAO planteó que “los programas de alimentación escolar no son solamente una manera de garantizar la comida de los niños vulnerables, sino que también contribuyen al desarrollo del país, desde el punto de vista económico, social y medio ambiental”.

Añadió que los planes “ayudan a cambiar hábitos de consumo, además de garantizar la seguridad alimentaria y contribuyen a disminuir la pobreza, al fomentar la creación de mercados inclusivos con productos locales de pequeños agricultores y pescadores.  A esto se suma, el impulso al empleo femenino,  porque  las madres pueden ir a trabajar sabiendo que sus hijos tienen una alimentación adecuada en sus colegios”.

A su juicio lo más importante, es que ayudan a disminuir la huella hídrica y de carbono, aludiendo a los procesos para generar y producir los alimentos que consumimos.

Crowley señaló que “por ejemplo un kilo de carne de vacuno consume 260 veces más agua que un kilo de lentejas y las hamburguesas o los chocolates, la diferencia en el gasto de agua es 370 veces más que lo que se utiliza para obtener un kilo de tomates. Por eso es que al hacer cambios en la alimentación escolar se puede modificar el sistema alimentario del país”.

“Para prevenir y disminuir la obesidad, la experta indicó que es necesario fomentar la agricultura familiar, las compras públicas a pequeños productores y pescadores, además del fomento de los huertos escolares y acercar al consumidor con los productores de frutas verduras y alimentos frescos a través de ferias libres y por sobre otros establecimientos que venden comida menos saludable”.

No nos movemos

Por su parte, Víctor Matsudo, director científico del Centro de Estudios del Laboratorio de Aptitud Física de Sao Caetano do Sul y Coordinador General de Agita Sao Paulo y de la Red de Actividad Física de las Américas, afirmó que “el sedentarismo mata más que cualquier enfermedad, accidente o mal hábito en el mundo” y reveló un estudio realizado en escuelas públicas de 12 países, incluido Brasil determinó “que los niños de 10 y 11 años pasan 8 horas al día sentados y hasta 3 horas diarias frente a una pantalla, lo que es un absurdo total”.

Además precisó que “el nivel de actividad física baja con el nivel socioeconómico y la aparición de internet y las redes sociales ha sido devastador por el impacto que ha tenido en la aptitud física de los niños más pobres del mundo”.

Planes y estrategias

A juicio de Sandra Sanhueza, directora de la carrera de Kinesiología de la U. San Sebastián “el principal desafío como país es que el tema de la alimentación saludable y la actividad física sigan coordinándose en forma intersectorial por los distintos ministerios y que las políticas sean de Estado y no de gobierno, para garantizar su continuidad”.

La docente manifestó que “debemos generar estrategias didácticas para poder educar en salud y en forma atractiva a nuestros estudiantes y el desafío es para muchas carreras vinculadas a la pedagogía que ya tienen estos sistemas para enseñar matemáticas o lenguaje, pero también es necesario que se haga desde la más temprana edad con los niños en la educación física”.

El director (s) de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), Rodrigo Díaz resaltó la incorporación en el programa de alimentación escolar de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que restringe los azúcares libres al 5% de las calorías por porción, además de limitar el uso de productos con sellos negros para la preparación de las colaciones y el aumento en la cantidad de frutas y verduras de los menús escolares.

Asimismo, dio cuenta de innovaciones como el Laboratorio Gastronómico de la JUNAEB, para que las comidas fueran más atractivas para los estudiantes, junto con los huertos escolares y los Salad Bar para los alumnos de educación media.

Sin embargo, Díaz enfatizó que hay desafíos específicos para este año como la necesidad de tener un catastro de cuáles son los alimentos que comen los niños dependiendo de la zona o región dónde viven, además de dar un mayor impulso a la actividad física.